Crítica: Aydra – Icon of Sin (Reedición 2026)


La masacre de Nonthaburi. En la mañana del 7 de agosto de 2026 un estudiante de 14 años realizó disparos en la Escuela Secundaria Debsirin (Esplendor Divino) Nonthaburi del municipio tailandés de Bang Kruai -con una población próxima a los 156.000 habitantes- situado en la provincia tailandesa de Nonthaburi, a unos 15 kilómetros al noroeste de la capital Bangkok -8.200.000 habitantes-. Anteriormente, entre las 06:30 y las 07:30, asesinó con el mismo método a sus abuelos paternos de 74 y 73 años en la vivienda donde residía junto a ellos en el municipio de Bang Bua Thong – de unos 300.000 habitantes-, situado a unos treinta kilómetros de la ESDN. Tras los dos primeros asesinatos, tomó el transporte escolar habitual y se trasladó al centro educativo donde cursaba estudios. En torno a las 09:30 y 09:50 se reportaron las primeras ráfagas de disparos, recibiendo la Policía local el aviso del tiroteo sobre las 10:00. Las víctimas fueron una alumna de 12 años así como 2 profesores y 3 trabajadores administrativos con edades comprendidas entre los 28 y los 55 años. Los heridos registrados tras el ataque fueron más de treinta personas, 9 por impacto de bala, 13 personas de pronóstico reservado y 10 contusionados leves. Un grupo numeroso de estudiantes sufrieron fracturas o traumatismos graves al saltar desde las ventanas de los pisos superiores queriendo huir de las aulas en el momento que se produjo el asalto. Al verse acorralado por los agentes policiales que acudieron al lugar, el asaltante se atrincheró en una de las clases quitándose la vida al dispararse con su propia arma de fuego. Las investigaciones concluyeron que el menor sufría un cuadro clínico de angustia y estrés escolar por la obtención deseada de calificaciones sobresalientes, con habituales disputas y roces de compañeros que degeneró en un profundo sentimiento de rechazo, aislamiento social y deseos de venganza hacia el entorno educativo, arrastrando graves dinámicas y problemas familiares activos en una estructura de convivencia fragmentada debida a la separación de sus padres que derivó en la tutela por los abuelos. Estos -una maestra y un exgerente bancario- mantenían una postura rígida sobre su rendimiento escolar ejerciendo una presión desmedida para mantener un expediente académico perfecto. El menor expresó no poder realizar la excesiva carga de tareas escolares, habiendo recibido bajas calificaciones en la asignatura de lengua tailandesa lo que propició un elemento disruptivo para él y su familia. Su rendimiento en las demás materias contaba con notas altas y un buen progreso académico. Al estar acostumbrado a un nivel de excelencia, no obtener la calificación esperada rompió con su estándar habitual, resultando como detonante de actuación de las agresiones mortales producidas. Su historial digital dejado en Internet y sus cuentas de redes sociales descubrieron dos conductas alarmantes. La primera de ellas era la fascinación por ataques previos ocurridos en los Estados Unidos manifestada en búsquedas exhaustivas e investigaciones minuciosas en la Red. La segunda consistía en un consumo de contenido violento al pasar largas horas expuestos a videojuegos altamente explícitos que conllevaron a un aprendizaje de momentos virtuales que luego fueron trasladados al mundo real. La combinación de su inestabilidad mental, el contexto de hostilidad percibido y la idealización de crímenes formaron el denominado en terminología psicológica forense <<tiroteo masivo autogénico>>, terminando con el suicidio planificado del perpetrador una vez cumplido su objetivo.

El disco de hoy supone retrotraernos al año 1999 con el primer álbum en formato larga duración de los italianos Aydra (pronunciación fonética inglesa de Hydra, haciendo referencia a la figura mitológica griega de un monstruo acuático con forma de serpiente y múltiples cabezas; si una de ellas era cortada surgían del tocón dos nuevos cuellos que se desarrollaban formando dos nuevas cabezas en segundos). Con el título de «Icon of Sin» (Icono del pecado), este álbum sucedió a las maquetas «Demo 4» de 1993 y «Penance Stare» (La Mirada de Penitencia operada por el personaje de los cómics Marvel El Motorista Fantasma en el alma de una víctima a través del contacto visual, obligándola a experimentar simultáneamente todo el dolor, sufrimiento físico y trauma emocional que ha infligido a otros) de 1994 así como al epé «Psycho Pain» Control (Control del dolor psicopático).

La formación comenzó su actividad en 1985 bajo el nombre normalizado de Hydra practicando una combinación de power/thrash metal. Fue en 1991 con la incorporación del nuevo cantante bajista y la entrada de un guitarrista con un mayor enfoque técnico lo que motivó un giro del sonido de la banda hacia composiciones mucho más agresivas encuadradas dentro del death técnico. Así, el proyecto original concluyó en 1993, renombrándose como Aydra para diferenciarlo del anterior hasta 2007, fecha de interrupción de su carrera que se recondujo en el 2013 hasta la actualidad. Destacar, por otro lado, que el grupo Hydra inicial volvió a la actividad impulsado por sus dos guitarristas originales en 2008 y continuando en el presente.

El 27 de mayo de 2024 la discográfica italiana Rude Awakening Records lanzó en formato vinilo -con una portada diferente- el álbum remasterizado con el listado original de sus diez canciones. Fue el 24 de julio la fecha escogida para la publicación en formato cedé y digital del disco remasterizado y con el añadido de 4 temas cantados en directo -tres para la entrega digital, ya que ‘Carnage’ (Carnicería) es excluida- registrados en distintas localizaciones italianas.

La escucha con el descarte citado rebasa los 43 minutos y medio de duración. La portada es la clásica ya conocida, con una impresión de extrañeza y emoción mortuoria religiosa. La producción resulta muy precisa unida a un sentido ajustado de potencia armónica. Los ritmos ensamblados son fundamentalmente medios, rápidos y muy rápidos.

El apartado vocal se explaya con una guturalidad de intensa exhalación tímbrica.

Las guitarras logran un furor natural de ira explosiva. Los solos quiebran el aire con una pátina de irreductible mortalidad.

El bajo se deja la piel con instantes incluso de slap bien insertados en las composiciones.

La batería -a los parches, los platos y el doble pedal- sigue unos parámetros de sensacionalidad orgánica formidable. Por último, subrayar la anomalía electrónica que supone el tema de cierre ‘N.O. RMX-V2’ (Acrónimo de No Remix Versión 2), extendida en la remasterización en 1 minuto y 13 segundos más respecto al original, alcanzando los 03:21.

Coda: un disco primordial del metal extremo italiano vuelto a la vida remasterizado y con salvajes temas en directo.

Nota: 9.
Autor: Deader.

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