
W.M.D. aterriza con su segundo álbum «Against All Warnings» arremetiendo contra la sobrecarga de estímulos del mundo moderno. El concepto central es la necesidad humana de más, la insatisfacción que no parece saciarse y la costumbre de ignorar las señales de peligro hasta que todo colapsa.
La banda transpira la rabia acumulada de años difíciles y propone una búsqueda de identidad en medio del ruido, buscando que la energía y la vibra sean palpables, gracias a un trabajo vivo, crudo y honesto.
Se perciben influencias clásicas del thrash (Megadeth, Slayer, Testament, Kreator, Exodus) sintiéndose con claridad, pero con una producción que mantiene el tercio crujiente y la atmósfera actual del death/thrash. Ritmos contundentes, riffs afilados y una base rítmica que empuja sin perder la dinámica.
‘Eyes of a Killer’ es una apertura contundente, con un groove mordaz y cambios rápidos que sugieren vigilancia e impunidad. ‘Against All Warnings’ es el tema titular: un manifiesto de resistencia ante las señales ignoradas y las presiones crecientes. ‘Kleptomania’ llega con su ritmo pegajoso, riffs cortantes y una sensación de ansiedad que roba atención. ‘The Thin Red Line’ tiene una tensión narrativa típica de un tramo límite; riffs angulosos y un crescendo emocional, ofrendando una posible referencia histórica/metafórica a límites morales y físicos.
Cada tema parece diseñarse para capturar un estado emocional específico: ira contenida, paranoia social, y una inspección áspera de la violencia cotidiana.
El trío mantiene la interacción entre guitarra, bajo y batería, sonando perpetuamente orgánicos, como si cada canción se formará a partir de improvisaciones que luego se fijan en un estudio con una mezcla de intensidad y claridad.
Nota: 9.6
Autora: Violeta Wolff

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