
El tiroteo de Aubagne. El 12 de octubre de 2026 en el Instituto de Enseñanza Secundaria Joseph Lakanal de la localidad de Aubagne -con una población cercana a los 50.000 habitantes situada al sur de Francia, a unos 17 kilómetros al este del área metropolitana de Marsella-, uno de sus alumnos de 14 años -estudiante de tercero de secundaria- efectuó disparos sobre el director -53 años- y una profesora -37 años- en el interior del centro, resultando heridos de distinta consideración. El atacante abrió fuego en los pasillos comunes de la primera planta tras lo que se dirigió hacia el segundo piso y efectuó más disparos de forma indiscriminada llegando a impactar contra la pizarra de un aula con alumnos dentro. El adolescente fue desarmado por el Consejero Principal de Educación -cargo exclusivo del sistema educativo francés- gracias a la persuasión y a su gestión psicológica de la crisis, convenciéndole para que desistiera de su actitud logrando que le entregara pacíficamente el arma de fuego sin necesidad de reducirlo por la fuerza o entablar un forcejeo; el consejero lo retuvo en una zona segura hasta la inmediata llegada de la Policía, evitando así una tragedia mayor y siendo trasladado a la comisaría central de Marsella. Pocas horas después del tiroteo, los padres del menor fueron detenidos, siendo puestos en libertad al día siguiente a los hechos al comprobarse la ausencia de complicidad en relación al ataque perpetrado por su hijo; se mantiene una investigación penal secundaria contra ellos por presunta tenencia ilícita o irregular de armas de fuego. La Fiscalía Nacional Antiterrorista De Francia -PNAT: Parquet National Antiterroriste- con sede en París asumió la investigación del caso debido a las gravedad de las pruebas digitales y el perfil ideológico del tiroteador, evidenciando un plan de matanza en masa y vínculos con redes extremistas globales al calificarse el hecho bajo la tipología de intento de asesinato en relación con una empresa terrorista. Las consecuencias legales del acto delictivo acarrearía una pena máxima de prisión de hasta 20 años o, en su caso, si los informes forenses determinasen el padecimiento de un trastorno que alterara o aboliera su discernimiento, podría derivar en su internamiento psiquiátrico obligatorio bajo tratamiento farmacológico y estabilizador indicado para frenar la ideación nihilista, obsesiva o delirante originadora del posible brote psicótico o trastorno de la personalidad subyacente del menor. La terapia psicológica y psiquiátrica intensiva así como la escolarización interna adaptada a su reinserción y seguimiento especializado serían los siguientes pasos dentro del posible futuro proceso penal incoado.
El disco de hoy es «My Knife Cuts Flesh» (Mi cuchillo corta carne), el tercer larga duración de los suecos In Pain (Sufriendo), una formación que comenzó su trayectoria en 1992 pasando por distintos parones a lo largo de los noventa. Desde 1998 reanudaron su actividad hasta el presente, permaneciendo solo como miembro original su vocalista que al mismo tiempo ejerce las funciones de bajista tras la reactivación del grupo. Practican un metal muerto de la escuela sueca con el empleo consabido del HM-2 en sus guitarras.
El álbum fue lanzado el 17 de abril de 2026 y el 15 de mayo de este año en curso en formato digital y cedé respectivamente por el sello sueco Southcoast Productions mientras que la publicación en formato vinilo será este 23 de octubre próximo a través de la también discográfica sueca Helter Skelter Productions.
La portada es una ilustración horripilante cercana a los cómics de terror clásicos de Creepshow. El listado de canciones suma un número de 9 cortes con una duración bien distribuida y una escucha completa de 39:54.
La producción es sólida e implacable. Los ritmos ensamblados son medios principalmente y rápidos en segmentos puntuales.
La voz es profunda y rasgada con una entrega mortal a la causa sonora.
Las guitarras se explayan en un ejercicio de infecciosa adhesión al HM-2 con clara eficacia estructural junto a un apoyo de solos de inmediata asimilación.
El bajo implementado desgrana unas líneas de inquietante ritmo compacto junto a una batería -a los parches, los platos y el doble pedal- plena de rutilante pertenencia a lo no vivo.
Coda: un disco de motosierra adscrito al círculo categórico del HM-2 sueco.
Nota: 7.
Autor: Deaderia.
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