
La casa discográfica Personal Records presentó el 24 de julio de 2026, el cuarto álbum de la banda Litosth llamado «Dreaming». Con Maicon Ristow a la multiinstrumentación y Wendel Siota en la lírica, la dupla continúa explorando territorios ásperos y sin concesiones. Este trabajo se anuncia desde ya como una experiencia sin redención ni alivio: un descenso literal a la descomposición de lo que queda cuando todo lo impuesto se deshilacha.
«Dreaming» no es un sueño, es la cesación de soñar. El álbum se propone como un ritual, un mapa de la caída colectiva de la especie humana. No hay promesa de claridad ni de liberación, sólo cenizas, vacío y silencio. En palabras de la propia presentación, la cohesión es más sofocante que en anteriores entregas y las ocho pistas funcionan como un ritual que queda cuando se derriban la fe, la moral y el sentido de vida.
Litosth mantiene su sello, una brutalidad que dialoga con una densidad filosófica, con arreglos que oscilan entre lo monumental y lo quirúrgico. «Dreaming» refuerza esa cohesión opresiva, logrando una arquitectura sonora que se siente a la vez monumental y minuciosamente cortada. Más que provocar un arco tradicional, el álbum encadena capas de intensidad que se sienten como movimientos de una misma atmósfera ritual. Las transiciones, a veces abruptas, mantienen la escucha en un estado de tensión continua, evitando respiros que hagan creer en una resolución.
La mezcla de densidad instrumental y precisión arriesgada produce una sensación de peso y claustrofobia controlada. Los textos se complementan con texturas que pueden ir de lo áspero al pulcro, sin abandonar la sensación de que cada nota tiene un peso existencial.
La lírica de Wendel Siota aquí funciona como una crítica radical a las estructuras que sostienen la vida moderna, identidad, propósito y la ilusión de ascenso. Las palabras no buscan consuelo, buscan exponer la fragilidad y la imposibilidad de reconciliarse con un mundo que se desintegra. En ese sentido, «Dreaming» se lee como una historia de desposesión, donde la negación de la esperanza se transforma en una experiencia colectiva y ritualística.
«Dreaming» exige al oyente una entrega total, no hay espacio para relajarse, ni para la comodidad de una melodía que alivie. La experiencia puede resultar agotadora, pero también tremendamente honesta para quien busca música que confronte lo más sombrío de la condición humana sin adornos. Es, en ese sentido, una propuesta valiente y coherente con la trayectoria de Litosth.
Nota: 9.5
Autora: Violeta Wolff

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