
El estrangulador de Viena. En la localidad austríaca de Judenburg -población de 10.000 habitantes situada a unos doscientos kilómetros de Viena- nació en 1950 el posteriormente conocido como El estrangulador de Viena/El asesino de los bosques de Viena. Su padre era un soldado norteamericano que abandonó a la madre estando embarazada, viéndose obligada a ejercer la prostitución. Dejado al cuidado del abuelo materno, el niño creció en condiciones muy precarias, sufriendo malos tratos habituales. Sin estar escolarizado, empezó a adentrarse en ambientes insanos, cometiendo pequeños delitos -hurtos y robos-. En 1974 llevó a cabo su primer asesinato en la persona de una joven alemana de 18 años. Las investigaciones condujeron a su detención un año después. Durante el juicio confesó la autoría de los hechos, pidiendo perdón y manifestando su arrepentimiento. La sentencia fue de cadena perpetua con un periodo mínimo reclusivo de 15 años en la prisión de Stein situada en Krems an der Donau -Baja Austria-. Fue considerado un preso modelo, aprendiendo a leer y escribir en la cárcel. Ello le permitió escribir poemas, novelas, obras teatrales e incluso editar revistas literarias. En su autobiografía de título Fegefeuer oder die Reiser ins Zuchthaus (Purgatorio o el viaja a la prisión) narra el abandono materno sufrido junto a la convivencia nociva al lado de su abuelo, cayendo en la delincuencia juvenil y en el consumo abusivo de alcohol. Escribió que la cárcel supuso para él ese purgatorio donde el monstruo moría para ceder el paso al artista, siendo el proceso de alfabetización y la literatura los elementos que supusieron su recuperación para la sociedad. El libro fue un éxito comercial absoluto; la crítica destacó su prosa poética y estilizada. El 23 de mayo de 1990 -cumplidos 15 años de pena- el gobierno austríaco le indultó. Concedida la libertad, empezó a trabajar de reportero y a dar conferencias sobre la rehabilitación de presos. Tenía una doble vida ya que volvió a matar hasta en once ocasiones no solamente en los alrededores de Viena, sino también en Estados Unidos, en la actual República Checa y Suiza, debido a que su trabajo implicaba viajar fuera de Austria. Las víctimas eran mujeres vulnerables con edades comprendidas entre los 20 y los 35 años dedicadas a la prostitución y de bajo perfil de ausencia, excepto la primera víctima de 1974. Todos los asesinatos se produjeron por estrangulamiento. Las pruebas encontradas le señalaron como autor de los hechos investigados tras su liberación de la cárcel. En abril de 1994 fue llevado a juicio resultando en una condena perpetua sin posibilidad de libertad condicional que no llegó a cumplir al quitarse la vida el 29 de junio de 1994 en la celda de la prisión austríaca de Graz-Karlau horas después de conocer la resolución judicial. El análisis de su personalidad apunta a una psicopatía antisocial conducente a una mitomanía críptica narcisista derivada del odio acumulado sobre la madre, la ausencia de figuras de apego y una incapacidad biológica de procesamiento del trastorno de estrés postraumático complejo (TEPT-C) mediante una autorreflexión introspectiva empática.
El disco de hoy es el elepé «Depravatus Christianis Sacris» (Depravación de los sagrados ritos cristianos), lanzado el 28 de marzo de 2026 a través del sello checo Lavadome Productions, segundo en este formato del quinteto chileno Blasart (Contracción de Blasfemia con Arte). Formados en 2003 practican combinados black metal y death junto a puntuales pinceladas thrash.
La portada en tinta y acuarela refleja un arte perturbador de estilización demoníaca infernal e invasora. Tanto el nombre del grupo como el título del álbum son de pequeño tamaño.
El listado de canciones lo forman un total de 9 composiciones y una duración completa rebasando por poco los 33 minutos.
La producción es sobresaliente aunque algo apartada de la crudeza inherente al black genérico. Los ritmos configurados son lentos, medios, rápidos y muy rápidos.
La voz principal es profunda en su raposa agudeza violenta de implementación profana. Existen sorpresas enriquecedoras que animo a descubrir en este apartado.
Las guitarras rompen con furia la delgada línea de la razón en una partitura de insistencia martilleante y personal clasicismo.
El bajo desempeña una labor socavante ejemplificada en los cortes ‘Supplicia Absolutum Numinis Iram’ (Los sacrificios apaciguan la ira divina) o ‘Luxuriosa Promiscua Unio Carnalis Magnarum’ (Unión carnal lujuriosa y promiscua de vicio insondable) con sentida vileza.
La batería, a los parches, los platos y el doble pedal inunda de salvajismo sutil la malévola creación profana.
Coda: un disco vinculado al infierno de una tierra en condenación eterna.
Nota: 7.
Autor: Deader.

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