Crítica: Vanta – Perpetual Selection (2026)


Siempre se tuvo la creencia de que tan solo existía una dimensión. También, que todo fue creado por una sola deidad. Sin embargo, esas afirmaciones eran erróneas. Todo cambió cuando la teoría de universos infinitos y paralelos fue una realidad. El ser humano, en su infinita estupidez, creó un portal para viajar por aquellos lugares. Lo que jamás se pensó, es que esos universos también tenían sus propios dioses. Uno de ellos acabó en lo que se denominó como Tierra Prima. Sus intenciones no eran otras que la de someter y conquistar a todo ser viviente. Fue ahí, en ese preciso instante cuando la palabra terror cobró auténtico significado para la humanidad.
Bienvenidos la universo de Vanta.

El 13 de marzo de 2026, el primer Elepé de los Melo Death metaleros Vanta vio la luz. El plástico, tomó el nombre de «Perpetual Selection».

Ferdi Handojo (batería), Thien Huynh (guitarra) y Jesse Venus (guitarra y voz) son los hombres encargados de insuflar vida al susodicho conjunto musical.

Si hay una cosa realmente importante en el noble arte de escribir reseñas, es darle a los discos en cuestión el tiempo requerido, escuchando todos y cada uno de los cortes que lo compongan. Si no se hace así, se corre el riesgo de juzgar mal, y ser duros o encumbrar a las diferentes agrupaciones. De hecho, si no actuase siempre así, el Long Play que hoy protagoniza estas esquelas no hubiese escapado bien. Si bien las iniciales ‘Empty Shells’ y ‘Samdstalker’ no terminan de encajar, el resto de tonadas resultan cuanto menos impresionantes, pasando de lo que en un principio parecía ser un asalto más bien aburrido, a otro, emocionante e intenso hasta decir basta.

Las canciones están construidas a golpe de dobles armonías. Los riffs, adictivos y dramáticos a partes iguales subirán hasta límites insospechados vuestros niveles de adrenalina. Si la ocasión lo requiere, incluyen instantes pausados y secciones realmente contundentes muy en la onda de cualquier grupo de Deathcore. Asimismo, la lead guitar os dejará con la mandíbula desencajada, mas ya os advierto que no trabaja siempre.

Tenemos dos registros vocales. El imperante, es un gutural agudo rasgado. El otro, resulta un growl cavernoso muy new school. Gracias a Odín, no hay clean vocals.

Los giros de dirección son una constante en lo que a percusión se refiere. He tenido la sensación de que hay más terreno conquistado por los mid tempos. A pesar de ello, no penséis ni por un solo segundo que no hay skank y blast beats.

Destaco desde ‘Kuyang’ hasta la final ‘Purity’. ¡Qué bestia!

De verdad, tenéis que catar «Perpetual Selection». Tiene todas las papeletas para convertirse en uno de los mejores lanzamientos del género anteriormente mencionado del año.

Nota: 8
Autor: Chus

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