Crítica: Diatribes – Degenerate (2026)


Abundante y maligno. En esta sucia orbe de hundida multiplicidad, cada instante se eterniza de modo agónico para los desafortunados pisadores del gangrenoso suelo rojizo debajo de lo que solo en los casos más condescendientes fueron pies; allí donde una visión de carácter brutalista e infranqueable se convierte en la tormentosa sequedad de la malevolencia volcada hacia ti. Dicha situación liminal es una pérdida surgida en defecto que provoca sentir la locura demoníaca destruyendo toda esperanza posible de huida o fuga al darte de bruces con la pesadilla última de un lugar ajeno a cualquier concreción mínimamente aceptada en un ámbito normalizado. Pensar es un problema derivado al creer en la vuelta atrás de aquello destruido por una voluntariedad inconsciente y apartada del pesaroso destino formado en un tiempo calamitoso de abstrusa dolencia rezumada.

El disco de hoy es el elepé «Degenerate» (Degeneración) del quinteto brasileño Diatribes (Diatribas), primer trabajo de una formación nacida en 2023 practicando death metal con secciones thrash. Su publicación se produjo el 20 de marzo de 2026 a través del sello estadounidense Brutal Records.

Encontramos una portada de profusa oscuridad simbólica -diseñada por el vocalista del grupo- en contraste con la que utilizaron para el avance del álbum «Hostility Within» (Hostilidad interna) en 2024.

El listado de composiciones lo forman 13 temas con una duración estándar a excepción de una intro y dos instrumentales puente de breve minutaje. La escucha completa supone un total de 42:09.

La producción es potencialmente clara con destilaciones de los noventa llevadas al presente actual. Los ritmos empleados son lentos, medios, rápidos y muy rápidos.

La voz es fundamentalmente rasgada con instantes localizados de honda cavernosidad sonora.

Las guitarras se ciñen a una partitura de perseverante leprosidad sin desdeñar una técnica crucial intensificada. Los solos atrapan permitiendo la entrada convocada a sueños de inmanencia posesiva.

El bajo se percibe orgánico en temas como ‘My Own Hell’ (Mi propio infierno) tomando parte del proceso rítmico con dominio e interés adecuados.

La batería, a los parches, los platos y el doble pedal, supone uno de los puntos más emocionalmente contundentes del disco. Sin atisbos de aparatosidad ni intrincamientos superfluos recrea con clásica ejecución avanzada el sentido de la métrica obituaria en torno a la idea inspiradora de una proverbial consideración justificada.

Coda: un disco importante para entender los esquemas ampliados del género death.

Nota: 7.5.
Autor: Deader.

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