Crítica: Pythonic – Decomposition (2025)


Las muertes de Rexburg: los diarios. Del remolque utilizado como vivienda fueron recuperados diarios y registros alimentarios comprendidos en diez años de separación social paulatina, distanciándose las víctimas invariablemente de la comunidad en la que vivían a partir de 1994. Se hallaron miles de notas personales dispersas en una masa caótica -libretas escolares, hojas sueltas de cuadernos de espiral, agendas y notas rápidas con pensamientos incidentales-, registrándose detalles carentes de sentido como el cuantificar los gramos de comida o las veces que un horno se encendía o se apagaba no para cocinar sino por motivos rituales encaminados a una supervivencia espiritual contra influencias malignas a su alrededor. En las anotaciones, la madre mencionaba que los movimientos del marido eran como un vapor flotante -describiendo así la ausencia física/emocional vivida dentro del hogar-, calificándole como asesino por su inacción respecto a ellas; la hija mostraba una profunda religiosidad delirante en sus escritos. Las mujeres murieron por deshidratación y hambre debido al aislamiento psicótico compartido auspiciado por el condenado en una práctica bifurcada de pérdida identitaria ante la realidad.

El disco de hoy lleva el título de «Decomposition» (Descomposición), el segundo epé de los canadienses Pythonic (Pitónico referido al concepto clásico griego cambiante de la existencia), un quinteto practicante de thrash/groove/metalcore desde 2015.

El 19 de diciembre de 2025 lanzaron este trabajo en formato digital de forma autogestionada, sucediendo a la publicación de su primer epé de 2024 llamado «EP1». Junto al single de 2020 ‘Negative Thoughts’ (Pensamientos negativos) que viene acompañado de un arte sumamente explícito y cuyos temas no aparecen en ninguno de los epés posteriores-, son las tres obras formadoras de su discografía.

La portada del trabajo que nos ocupa es una continuación espiritual en su presentación simbólica de un progresivo fin de la vida, destacando el empleo contrastado entre el blanco y el negro escogidos.

El listado de composiciones lo forman seis canciones que suman una duración completa de 18:53. Los cortes mantienen un minutaje parejo adecuado. La producción rezuma una elaboración sónica de escucha agresiva mediante una técnica depurada proverbial. Los ritmos empleados son lentos, medios, rápidos y muy rápidos sin ningún choque incongruente.

La voz posee una vertiente cavernosa -adornada puntualmente con expectoración- que se torna abisal en las elongaciones tímbricas junto a tonos agudos cortantes intercalados. En ‘Liturgy’ (Liturgia) se puede hallar una sorpresa inédita que animo a su descubrimiento.

Las guitarras refuerzan con aplicada rubricación una intencionalidad meridiana de probada categoría filosa. Los solos aquí liberan cualquier duda acerca de una posible salida maldita y condenante.

El bajo ahonda en unas sendas de aplastante implementación rítmica no exenta de ambivalencia cualitativa.

La batería, a los parches, los platos y el doble pedal -aquí despide una vertiginosidad por momentos rompedora- sobrevuela con plena consciencia un estado permanente de implacable autoridad.

Coda: un disco que guía hacia unos terrenos mortales de necesaria catarsis extrema.

Nota: 7.
Autor: Deader.

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