Crítica: Taedifer – Indivinus (2025)


Al conseguir acceder al plano de los humanos, lo primero que hizo el engendro cósmico fue asesinar al Hacedor de nuestra dimensión. Comenzó un nuevo orden, repleto de excesos y extremismos no carente de violencia. El muy bastardo incluso varió el espacio tiempo, para aquellos que consideraba que debían ser castigados. De esta forma envejecían a un ritmo muy elevado, muriendo en tan solo unos pocos minutos. Nos preguntábamos una y otra vez como podíamos acabar con tan terrible ser. Las armas más potentes eran inútiles contra él. Solo nos quedaba una carta bajo la manga: reclutar a los hechiceros más experimentados, con la intención de devolverlo al lugar de donde vino.
Bienvenidos al universo de Taedifer.

«Indivinus» es el título del primer Elepé de los Death metaleros Taedifer. Fue lanzado el pasado 20 de diciembre de 2025 gracias a Archaic Sound.

Su line up es: Petr “Pepe” Ouško (guitarra), Robert Kubík (guitarra), Radek Popel (voz), Pavel “Kebab” Troup (bajo), Marek Verner (batería).

El debut de los de Republica Checa, sin ser un trabajo ni mucho menos malo, tienen un gran problema: resulta genérico. La escena está tan plagada de bandas clónicas que emulan el sonido primigenio de Estocolmo, que resulta francamente aburrido cuando uno se topa con algo así por millonésima vez. Aquí no hay sobresaltos, ni para bien ni para mal. Los cortes son directos y sin mucha complicación técnica o giros de dirección, caracterizándose por su oscuridad y solidez, siempre con una percusión o a medio gas o a un up tempo que no transmite frenetismo. Por otro lado, la producción es correcta, es más, diría que es buena. El problema ya os lo he comentado nada más arrancar el párrafo. Donde no hay pega alguna, es con el artwork. Tremendo portadón.

Las «hachas», crujientes y malévolas no tienen ni una sola grieta. Ofrendan tanto riffs fluidos, como dobles armonías y toques de tremolo picking. La lead guitar no irrumpe siempre. Cuando lo hace, cumple sin más.

Nada que objetar en lo que a voces respecta. Predomina un growl profundo y adictivo, que, de forma anecdótica y muy puntual, cede espacio a guturales agudos rasgados.

Entrando en lo que es la percusión, descubriréis como los parches son aporreados con convicción y sin florituras. Las acometidas veloces son de pulso lento. Asimismo, creo que se sienten más cómodos con los empujes a mid tempo.

Destaco la inicial ‘Doom Deserved’ y la final ‘Blood Red Rain’ como lo mejor del álbum por su plus de aceleración.

Si sois adictos al «Metal Muerto» sueco, no os iría mal catar «Indivinus». Puede que a mí no me haya gustado, pero tal cosa no quiere decir que no merezca una oportunidad.

Nota: 5,5
Autor: Chus

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