
Todo tiene un inicio y un fin. Después de tantos años, de tantas batallas, había llegado el momento de poner cierre a una existencia cargada de ira y frustración, pero también de respeto recibido por su entorno. Mientras se ponía su mejor traje, se miraba en el espejo. El rostro, repleto de experiencia terminó por esbozar una sonrisa. Sabía que pasara lo que pasara, el tan merecido descanso estaba a punto de llegar. Cerró la puerta, suspiró y se encaminó a realizar su último trabajo como sicario a sueldo. No solo le volaría los seso a aquel pobre desgraciado, sino a sí mismo después.
Bienvenidos al universo de Megadeth.
El 23 de enero de 2026 se lanzó al mercado el trabajo homónimo que cierra la carrera de Megadeth. El sello encargado de tal cosa no fue otro que BLKIIBLK Records / Frontiers Records.
El actual line up del conjunto es: Dave Mustaine (guitarra y voz), James LoMenzo (bajo), Dirk Verbeuren (batería), Teemu Mäntysaari (guitarra).
A estas alturas, es más que obvio que al proyecto de Mr Mustaine no se le podía pedir otro «Rust in Peace». Sin embargo, creo que para ser el trabajo que pone punto y final a la carrera de la banda, resulta tan decepcionante como insultante. El disco es perpetuamente predecible y a ratos incluso aburrido. Como era de esperar, estamos ante una colección de canciones que se mueven preferentemente entre el Heavy Metal descafeinado, con toques de Hard Rock, e ínfimas y anecdóticas apariciones de Thrash Metal, pudiéndole sacar semejanzas con el siempre tedioso «Cryptic Writings». La sección rítmica es genérica a más no poder, y los estribillos no funcionan. Donde no hay pegas, es con la producción, que exhibe un sonido nítido (tal vez demasiado) y compacto. Tampoco se puede decir nada negativo de los ataques de lead guitar, aunque eso siempre ha sido el punto fuerte del conjunto.
Como ya os decía un poco más arriba, los riffs son típicos a más no poder. Hay alguna que otra doble armonía por ahí, mas no abusan de ellas. Como anécdota, cabe resaltar el feeling más punk rockero de la olvidable ‘I Don’t Care’. Por supuesto, poca broma con los solos. Ahí siempre se tiene uno que quitar el sombrero.
El registro de Mustaine es cumplidor. Siempre he pensado que el tono más bajo y rasgado que luce desde hace años, es preferible al alto y gritón de sus inicios.
Los mid tempos mandan en lo que a percusión se refiere. Los skank beats son pocos pero agradecidos.
Sinceramente, solo salvo la inicial ‘Tipping Point’ y por los pelos ‘Made to Kill’. A esta última que he nombrado, sus arranques de celeridad me llamaron la atención.
Es una lástima tener que decirles adiós con un redondo tan sumamente cansón a una de las agrupaciones más importantes de lo que una vez se llegó a denominar como Thrash Metal. ¿Es objetivamente un mal disco?, posiblemente no. Sin embargo, tanto ellos mismos como nosotros merecíamos algo mejor, mucho mejor. Más de uno se quedará desilusionado.
Nota: 5
Autor: Chus

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