
El asesino de la Navidad. En el infierno no existe la paz y mucho menos el amor. Cuando en este infame emplazamiento repleto de agonía surge de las paredes agrietadas un alud rojo de sangre proveniente de un cubo arrojado desde las entrañas abiertas del mal, ello significa que algo acontece fuera y molesta a la bestia en su cruel vigilancia de planos benévolos causantes de su irritado castigo sobre los perdidos infortunados en esta senda inaccesible hollada por unas crujientes patas enlodadas de cabra más allá de toda creencia humana permitida. Los cánticos fúnebres inundan las pestilentes latitudes de este sitio que está en todas partes y en ninguna a la vez, creando imponentes columnas de fuego envolviendo recuerdos de un pasado calumniosamente opresivo. Donde quieras que te dirijas aquí, siempre se vuelve a la casilla de salida, un patíbulo de emociones entre risas demoníacas cruzando los oídos -al menos para aquellos que lo conservan- con una observancia torturante de malignidad degradada en las garras de un deseo apartado de la libertad manchada por una esclavitud forzosamente eterna.
El disco de hoy es «Witness of Power» (Testigo del poder), el primer epé del cuarteto estadounidense Denial of Life (Negación de la vida), ejecutantes de thrash hardcore crossover desde 2019, fecha en la que publicaron una primera demo a la que siguió una segunda dos años después; en 2022 lanzaron su debut en formato elepé con No Reason (Sin razón) al que le sucedieron dos sencillos en 2024 y 2025 no incluidos en su actual trabajo de este pasado 7 de noviembre editado por el sello californiano Creator-Destructor Records en formato cedé, vinilo y digital.
La portada nos presenta un dibujo de reconocible diseño macabro con manifiestas implicaciones letales, sin añadir ni quitar nada a un arquetipo ampliamente reproducido en multitud de ocasiones . A su favor cuenta con una acertada combinación de colores contrastados entre el nombre del grupo y el título del álbum.
Encontramos en el listado de canciones un total de 6 temas similares en el minutaje, siendo la composición casi instrumental de inicio que da nombre al disco el de menor duración con 02:07. En total, emplearemos 22:38 para completar la escucha íntegra del EP. La producción reúne modernidad y potencia con una sobresaliente armonía distal. Los ritmos son lentos y medios como vórtice principal escogido.
La voz es rasgada y por momentos veloz- con ramificaciones riot grrrl, movimiento surgido en el estado de Washington, lugar de procedencia del cuarteto-, muy bien plasmada en las estructuras tonales requeridas.
Las guitarras suenan con prestancia directa de organicidad patente y satisfactoria, libres en su deliberada facturación atacante.
El bajo pierde gran parte de su identidad en una faceta de correcta formulación notal.
La batería, en los parches, los platos -gran ejecutoria- y el doble pedal compensa la balanza rítmica con una fortalecedora entrega técnica relevante. Resaltar, para terminar, la inclusión disruptiva por sorpresa de uno de los cortes del epé -que animo a descubrir-, decisión valiente y muy personal en clave de reto sonoro.
Coda: un disco de escucha para momentos de uniones estilísticas transversales.
Nota: 6.5.
Autor: Deader.
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