La bestia de Langenberg/El asesino de la feria. Entre 1962 y 1966 fueron asesinados cuatro niños de entre 8 y 13 años de edad en el área metropolitana occidental del Ruhr de Renania del Norte/Westfalia -Alemania está conformada por 16 estados federados -länder- siendo éste el que cuenta con una mayor densidad de población registrada, sumando actualmente más de 18.100.000 habitantes-. El asesino -detenido en 1966 tras escapar la que hubiera sido su quinta víctima- encontraba a los menores en las ferias de carácter local frecuentadas por personas de escasos recursos económicos -pertenecientes a estratos sociales desfavorecidos- en la actual región de Velbert-Langenberg, logrando convencerles para acompañarle a un pozo de mina obsoleto utilizado como refugio antiaéreo/búnker, en desuso tras la Segunda Guerra Mundial. Allí las sometía a vejaciones extremas, acabando posteriormente con sus vidas mediante golpes o estrangulamiento. La llamada Bestia de Langenberg nació en 1946 en la ciudad de Essen- con más de 580.000 habitantes- del mencionado land de Renania del Norte-Westfalia, sufriendo el abandono paterno sin obtener su reconocimiento legal correspondiente. La muerte de la madre biológica ocurrió cinco meses después de dar a luz debido a una afección respiratoria provocada por tuberculosis. Con 11 meses, el bebé -tras recibir cuidados hospitalarios y excluido de un amor familiar propiamente dicho- fue adoptado por una pareja de Langenberg -municipio con una población que sobrepasa los 8.700 habitantes-. El padre adoptivo trabajaba de matadero profesional, tomando a su hijo acogido como aprendiz de carnicero mientras vivían en Bonn -ciudad parte de la suprarregión suroccidental del Rin-Ruhr- ya en la década de los sesenta; trabajó en la tienda cárnica de sus padres sin querer participar directamente en el sacrificio de los animales destinados al consumo humano, aun sin ser apartado de ello. Se reporta que la madre adoptiva sufría de una severa ablutomanía -transtorno obsesivo/compulsivo caracterizado por una fijación con la limpieza y la contaminación exterior-. Esto produjo su aislamiento respecto a otros niños al prohibirle poder jugar con ellos para impedir así que se ensuciara e interfirió en el contacto social hacia un entorno próximo siendo adulto. Consignar el hecho de que hasta el momento de su detención a los 19 años, la madre se encargaba de bañar al hijo, circunstancia atribuible a una sobreprotección patológica desviada. La infancia del perpetrador fue tremendamente turbadora, recibiendo agresiones continuadas en el entorno familiar y educativo. Arrestado tras la denuncia de la única víctima superviviente -huida de su reclusión del lugar de los asesinatos-, confesó los cuatro crímenes cometidos, recibiendo una condena de cinco cadenas perpetuas en 1967 por cuatro homicidios, un intento de homicidio y agresión sexual a menores. Cuatro años después se revocó el dictamen de condena mediante apelación argumentada en la omisión judicial de las pruebas psiquiátricas del penado así como en la inobservancia de su minoría de edad -en su primer crimen contaba con 15 años- durante el periodo de tiempo en el que transcurrieron los hechos punibles, requiriéndose informes psicopatológicos sobre sus constitución mental alterada en relación a un deseo sexual anómalo, convirtiéndose en la primera sentencia presupuestada en los antecedentes psicosociales de la persona acusada y motivando una jurisprudencia en la aplicación penal a favor de la rehabilitación mediante tratamiento psicológico en lugar del castigo a los presos. En 1969 se implementaron las dos primeras reformas del Derecho Penal alemán conducentes a la integración social efectiva del individuo a raíz de este caso. Se estableció para el penado una condena sustitutiva de 10 años en el Centro LWL -Landschaftsverband Wesfalent-Lippe (Asociación Regional de Westfalia-Lippe) Psiquiátrico Forense de Eickelborn de la ciudad de Lippstadt -con una población cercana a los 69.000 habitantes-. Los nuevos informes médicos aportados indicaron la ausencia de control consciente en la compulsión sexual motivadora de sus actos criminales. En 1976 perdió la vida mientras le era aplicado un proceso de castración voluntaria -destinado al abandono de la reclusión en el hospital mental donde se le encerró- debido a un fallo cardíaco provocado por una sobredosis de la anestesia inhalatoria aplicada en la sala de operaciones. Habían transcurrido diez años desde su encarcelamiento, dos años de su boda con una enfermera a la que conoció tras mantener una correspondencia epistolar continuada debido al índice de popularidad alcanzada del caso y todo ello tras el agudo estado depresivo del sujeto sin constatarse en él una mejoría en su desarrollo sintomático.
El disco rememorado de hoy es el elepé «Hexakoxioihexekontahexaphobia» (Miedo intenso e irracional a la cifra 666, el número de la bestia), séptimo trabajo publicado del grupo alemán Bethlehem (Belén), un cuarteto -aunque empezaron como sexteto- practicante de dark metal avant-garde desde 1991.
Estuvieron en una primera etapa hasta 2015, efectuando aquí un breve receso ya que volvieron a la actividad artística en dicho año, editándose posteriormente tres elepés en 2016, 2019 y 2022. En total han publicado 10 elepés, 6 epés, 3 discos compartidos, 2 demos, 2 grabaciones en vídeo y 1 caja compilatoria. De la formación primigenia permaneció su bajista original -fallecido el 27 de agosto de 2025-, también encargándose de los teclados -1991/2011 y 2004- y del sonido de guitarras -2014/2015- en distintas etapas del grupo.
La publicación del álbum protagonista de esta reseña fue el 10 de octubre de 2014 por el sello alemán Prophecy Records en formato cedé, cedé doble -el bonus CD lleva por título el de «Vergor’n im Spinnenmaul» (Fermentado en la boca de la araña), conteniendo cuatro canciones con una duración de 23:45 en una producción recrudecida posicionada en torno a coordenadas mayormente black; el tratamiento de sonido comparado con el disco principal ofrece un primitivismo más remarcado-.
La portada del disco es una fotografía en color minimalista presagiadora de un insoslayable y marcado fatalismo donde el rojo del nombre del grupo y el título del elepé contrastan adecuadamente con el negro utilizado de fondo.
El listado de composiciones lo forman 12 canciones y una instrumental, todas distribuidas con un minutaje similar suponiendo la escucha íntegra 01:03:11. La producción es sólida, excelentemente reunida en una audición de perseverante plenitud equilibrada sin posibilidad de extrañas combinaciones desajustadas. Los ritmos creados son lentos de manera genérica. No obstante, cohabitan sorpresas virándose, por ejemplo, en el tema ‘Spontainer Freitod’ (Suicidio espontáneo) al medio tiempo.
La voz principal es inquietante y evocadora en un timbre declamatorio inusitado. El tono rasgado o profundo/industrial se localiza en segmentos importantes de elevada apreciabilidad.
Las guitarras vibran con una elegancia significativa, abrazando un lirismo de impregnada naturalidad sugestiva.
El bajo forma una expansiva línea demarcatoria con una ágil y precisa instrumentación, sosteniendo los cortes como si de un ritual oscurantista se tratase.
La batería, a los parches, los platos y el uso predominante del pedal, sitúa con admirable contundencia el apartado rítmico en una prestancia majestuosa de acústica optimizada. A lo largo del redondo se pueden disfrutar de arreglos sintetizados de magnífico engarce estructural.
Destacar, por último, que el álbum «Hexakosiohexekontahexaphobia» es parte de una trilogía junto a los anteriores «Dictius Te Necare» (Dijo que te matará) de 1996 y «Sardonischer Untergang im Zeichen irreligiöser Darbietung» (La caída sardónica bajo el signo de una representación irreligiosa) publicado dos años después.
Coda: un disco emprendido por Bethlehem desde el exasperante adiós de un desmayado aliento recobrado.
Nota: 9.
Autor: Deader.


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