
Cuando entraron al apartamento, y a pesar de que todos eran agentes experimentados, sus almas se sobrecogieron. Aquello no era demasiado grande. Estaba repleto de imágenes divinas mezcladas con otras de cuerpos mutilados, que se esparcían por todas las habitaciones. Algunas eran un simple collage desagradable. Nadie sabría explicarlo con claridad, pero la sensación que todos los allí presentes tenía era una mezcla de inquietud, asco y miedo. Siguieron registrando, hasta que por fin hallaron los cuerpos. Uno era el del asesino, con sus sesos esparcidos por la pared, y el de su última víctima, con un crucifijo incrustado en su ojo derecho y una biblia en su mano izquierda. Al fin se había acabado los asesinatos del mesías…
Bienvenidos al universo de At The Gates.
Corría el año 1995, cuando uno de los titanes del Melodic Death Metal, At The Gates, lanzaban su cuarto trabajo «Slaughter of the Soul» gracias Earache Records.
La formación que grabó el redondo fue: Tomas Lindberg (voz), Anders Björler (guitarra), Jonas Björler (bajo), Adrian Erlandsson (batería), Martin Larsson (guitarra).
Desde su impresionante y crudo debut «The Red in the Sky Is Ours», los suecos habían demostrado una y otra vez que jugaban en otra liga. Su frescura y violencia sónica eran apabullantes. Tenían un sello propio, que sin variar ni un ápice su esencia, iba, hasta cierto punto, mutando trabajo tras trabajo hasta crear lo que posiblemente fuese y siga siendo el redondo definitivo y definitorio del estilo que ejecutaban. «Slaughter of the Soul» arranca con ‘Blinded By Fear’ convirtiéndose de inmediato en un clásico atemporal dentro de la escena extrema, demostrando a lo largo de sus 11 cortes como se debe componer «Metal Muerto» melodioso del más alto nivel. Por otro lado, la producción era punzante, nítida, y por qué no decirlo, perfecta, al igual que su inquietante artwork. ¿Qué más se podía pedir?
En lo personal, fue el primer disco del conjunto que escuché en mi vida, teniéndole como podéis comprender un cariño especial. Es más, en la actualidad tengo la fortuna de conservar un número de la revista italiana Grindzone, donde no solo estaba su respectiva reseña, sino también una interesantísima entrevista al conjunto. Quien me iba a decir que un buen puñado de años más tarde, escribiría yo también sobre tan magna placa.
La intención del artículo, no es otra que homenajear no solo a At The Gates, sino también, y como no podía ser de otra manera, a su tristemente fallecido frontman Thomas Lindberg. 2025 está siendo un año maldito para la escena. Espero y deseo que esta racha de decesiones haya llegado a su fin, y que el resto de leyendas del «ruido» radical le queden muchísimos años de vida. Descansa en paz Tompa, tu influencia y legado jamás serán olvidados.
Nota: 10
Autor: Chus

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