
Desde Chicago, Blind Equation vuelve con un tercer álbum que no solo reafirma su lugar dentro de la escena cybergrind, sino que lo expande hacia territorios insospechados. ·«A Funeral In Purgatory» es un trabajo ambicioso, contradictorio en el mejor sentido, brutal, delicado, caótico, melódico, visceral y profundamente humano.
El cerebro detrás del proyecto, James McHenry, lo define como su disco más pesado, brutal y al mismo tiempo, el más vulnerable. La descripción no es exagerada. La obra oscila entre descargas violentas de grind digital y pasajes etéreos cargados de sensibilidad, donde lo electrónico no se limita a lo artificial, sino que respira emoción pura.
Musicalmente, Blind Equation incorpora con acierto elementos de death/doom y metal gótico, logrando que lo sintético y lo orgánico convivan sin fricciones. El resultado es un álbum que suena tan apocalíptico como catártico. A pesar de las temáticas oscuras, vacío, desesperanza, el mensaje final es sorprendentemente positivo: la resiliencia frente al dolor. McHenry confiesa haber pasado por momentos bajos durante la creación del disco, y esa crudeza emocional se siente en cada track.
El álbum también se enriquece con dos colaboraciones notables. En ‘It Feels Like The End’ el rapero experimental Johnnascu aporta un filo hipnótico y disonante, mientras que Strawberry Hospital, leyenda del trancecore de la era MySpace, brilla en ‘Flashback’ con un aporte nostálgico y emotivo que intensifica la atmósfera.
En conjunto, «A Funeral In Purgatory» es el punto más alto de Blind Equation hasta ahora, un viaje donde la agresividad alcanza nuevas cotas y la vulnerabilidad se convierte en fuerza.
Nota: 8
Autora: Violeta Wolff

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