Crítica: Vindicator – Whispers of Death (2025)


El calor morbimortal de la bestia. Las distintas formas de penar en el infierno conllevan una serie de terroríficas circunstancias que propician el aniquilamiento humano sobre la antigua persona que se fue, poseedora a priori de una posibilidad inocente constitutivamente rota con irrevocables decisiones críticas que la sumergen en un estado fenecido incluso mucho antes del cese de los latidos del corazón, impulsando una actividad física y psicológica intervenida por el acto dominante del mal no refrenado. Esto supone una fuerte explosión de dolor cuando al llegar aquí notas esa fuerza devastadora respecto a ti y el resto de presencias malditas en un torbellino brutal de cambios nunca supuestos en la existencia anterior sobre la tierra. Así, se manifiesta una figuración de lo abstracto donde se concreta una increíble permanencia alargada en el tiempo a través del oscuro vacío espacial que segundo a segundo crea la exacerbación paroxística de un demonio rey en el interior de ese fuego propio que arde incontrolablemente formando millones de hogueras desatadas frente a un espejo roto por el reflejo consumido del bien rechazado. En comparación, el calor asfixiante en los puntos calientes del averno provoca que el sol y sus 15.000.000 millones de grados sea el de una cerilla apagada debido al aliento podrido de la bestia, despidiendo una honda e indescriptible pestilencia exhalada al tiempo que origina un manto negro humeante de proporciones ajenas al entendimiento conocido.

El disco de hoy es «Whispers of Death» (Susurros de muerte), el elepé número cinco de la banda Vindicator (Vindicador) -de Amherst, en el estado americano de Ohio-, un quinteto que practica thrash metal desde hace dos décadas nada menos. De la formación original continúan desde el inicio del proyecto el guitarrista rítmico, labor que compagina junto a la vocal desde 2012 tras la marcha en dicho año del otro cantante de la banda -reincorporado en 2024 y también miembro fundador de Vindicator como bajista hasta 2009-. En el elepé hallamos junto a la voz principal puntuales secciones corales donde también colabora el guitarrista solista en esta función simultánea. La fecha de publicación de este trabajo es el 22 de agosto de 2025 en cedé por la estadounidense Speed Meddle Records y en digital de manera autogestionada.

La portada muestra una turbadora imagen simbólica escindida de un rostro en sucesivas fases cadavéricas, un dibujo de finas líneas clásicas cuyo autor es el legendario primer cantante de las eminencias death Embalmer, provenientes de Cleveland -Ohio- y tristemente separados en 2024.

La producción es contundente en una cuidada mezcla natural de sonido sin imperfecciones captables. Hallamos 12 temas, diez canciones y dos instrumentales -éstas de escasa duración- que forman el interludio enérgico y el final sosegado del elepé respectivamente. La duración completa del álbum supone un tiempo total de 43:11. Los ritmos son medios y rápidos en su mayoría. Hay espacio para la variación en el tema ‘Charnel Pastures’ (Pastos del osario) con un excelente segmento de gran velocidad.

La voz es rabiosa en una calidad tímbrica uniforme, enriquecida por los tonos altos rematadores. Los coros son de curso breve y característicos. El décimo corte, ‘Abominable Intelligence’ (Inteligencia abominable) guarda una grata sorpresa en el apartado vocal que invito a descubrir con su escucha.

Las guitarras poseen esa naturaleza de thrash exultante, extrayendo por momentos savia del death bien implementado y ganando enteros cuando más se acercan a la rapidez fanática propia del estilo matriz. Los solos permiten adentrarnos en un túnel de emoción compartida de un modo técnico, ágil y depurado.

El bajo es un exponente de la fuerza regidora de las cuatro cuerdas, introduciendo las líneas a seguir con un admirable sentido de la métrica sin abandonar en ningún instante un sentido de la melodía próxima al lirismo más plausible en su marcada pertinencia.

La batería, a los parches, los platos y el doble bombo se ajusta como un guante de hierro a los propósitos de su hermano rítmico con una precisión de merecido reconocimiento ejecutante en base a una fórmula adaptativa que mezcla la aptitud y el talento encauzado hacia un formidable resultado sensorial.

Coda: un disco thrash de canonicidad rubricante ordenado en sus poliédricas fallas virtuosas.

Nota: 7.5.
Autor: Deader.      

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