Crítica: Hellfire – Pain Will Never End (2018)


Valentía. Bonita palabra ¿verdad? Sin embargo, y debido a la absurda doble moral del hombre su concepto no es más que humo. Comisario, ¿sabe lo que para mí significa? Hacer lo que uno realmente desea a pesar de que a vista de la gran masa esa acción sea error. Qué curioso, ¿es consciente de que, si deja de seguir las reglas, la propia sociedad te expulsa? Al estar fuera de la manada los privilegios que conlleva pertenecer a ella desaparecen. Pero sabe, la verdad es que no me arrepiento. Vale, soy un sin techo y probablemente moriré mucho antes de lo esperado. Es el precio de la auténtica libertad. Aún recuerdo como mis amigos sufrían, tanto a nivel físico como mental. Ejercían una serie de acciones que realmente no deseaban para obtener cosas que no necesitaban. Usted también lo hace. ¿Sabe cómo se llama eso?, esclavitud. Malditos descerebrados oprimidos. Como corderos vais a diario y por voluntad propia al matadero. ¿Se pregunta por qué maté a aquel banquero? ¿De verdad tengo que verbalizar esto? Dios, lo hice porque libré a este mundo de un ser sin escrúpulos. Gente así no le importa pisar a personas como usted y como yo. Lástima. Ahora pienso que, si hubiese tenido más tiempo y usted no me hubiese detenido, habría matado a un buen número de políticos y sacerdotes. Espero que algún día el ser humano llegué a abandonar la hipocresía que lo atrapa en una prisión de sueños rotos…
Bienvenidos al universo de Hellfire.

 

Stigma Records, publicó el pasado 18 de octubre de 2018, el segundo L.P de los poco prolíferos Thrash Death Metaleros Hellfire llamado «Pain Will Never End!»

El grupo lo forma: Esteban «Mr. Esteb» Ponce (batería), Sebastián «Mr. Seb» Rosas (guitarra), Bernardo «Mr. Beer» Mora (guitarra), Marco Gajardo (bajo y voz), Víctor Contreras (guitarra).

 

Once años han tardado los chilenos en editar un nuevo disco. Pero creedme, si el siguiente va a ser la mitad de bueno que éste, sería capaz de esperar el doble. El plástico que hoy protagoniza estas esquelas es básicamente PERFECTO. Al fin, un conjunto ha devuelto este estilo a su forma primigenia sin que por ello se tenga que sonar retro. Aquí no hay elementos de innecesario Groove ni estupideces similares. Durante los aproximados 38 minutos de pura masacre sónica, las palabras sosiego, descanso y mediocridad son inexistentes. Por otro lado, la producción es muy personal. Da gusto cuando uno escucha algo y no acaba pensando «mira, si suenan igual que tal o cual grupo». Respecto a la portada, su regustillo a cómic no termina de convencerme.

 

Arrasadoras son las seis cuerdas. De verdad, hacía tiempo que mis oídos no degustaban algo así. Los riffs son fluidos, punzantes, infernales y pesados. Asimismo, hallaréis pinceladas de instantes a una cuerda y alguna que otra doble armonía. Cuidado con los solos. Tal vez no sean el culmen de la técnica, mas a este humilde redactor le han puesto la piel de gallina. Así sí.

 

Con los registros vocales no esperéis otra cosa más que violencia. Los guturales agudos rasgados mandan.

 

Los parches van a toda velocidad. Como sorpresa, tropezaréis con letales momentos de blast beats.

 

A pesar de que todo el Elepé está a un nivel maravilloso, y cada track os va a volar la cabeza, destacaría ‘Dios de la inmoralidad’ y ‘Fake Disciple’. ¿Por qué? Comprobadlo por vosotros mismos.

Solo os puedo decir una cosa para ponerle punto y final a la crítica: ¡COMPRADLO YA!

 

Nota: 10
Autor: Chus

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