Crítica: Calvaire – Je me souviens (2018)


Qué absurda es la vida. Nos la pasamos preocupados por intentar solucionar estupideces que en realidad no tienen la menor importancia. Uno realmente se da cuenta de eso, cuando sabe que de seguro no va a acabar el día. Mi vida se apaga lentamente. Aquí estoy debajo del puente por donde en los buenos tiempos pasaba un río, tirado y sangrando. No estaba haciendo nada malo, y tampoco me he dedicado jamás a actividades delictivas. ¿Por qué me ha pasado esto? Tan solo paseaba. Había un grupo de críos de 16 años más o menos. Estaban armando jaleo. Siempre me ha llamado la atención cómo la nueva generación se comunicaba a gritos para todo. Al pasar delante suyo, uno de ellos comenzó a insultarme. No hice caso y seguí tranquilamente andando. No quería jaleos. De repente, sentí como algo punzante atravesaba mi espalda. El mal nacido me acababa de apuñalar y se reía delante de sus amigotes que aplaudían la acción. Después de escupirme y patearme el estómago, se fue con su consorte de descerebrados. Ahora, tan solo puedo observar como el sol desaparecerá en breve, yéndose con él mi último aliento.
Bienvenido al universo de  Calvaire.

Desde Canadá, nos llega un nuevo conjunto de Black Metal llamado Calvaire. El 25 de noviembre de 2018, el sello Purity Through Fire records publicó su primera Demo titulada “Je me souviens”.

El grupo lo forma: Noctis (todos los instrumentos), Harslingoth (voz).

Que no os engañe el inicio de carácter folk de ‘Nous ne descenderons plus la rivière’, porque lo que aquí tenemos son tres rabiosos cortes de “Metal Negro”. El dúo canadiense ha sabido comenzar como Odín manda su carrera gracias a unas composiciones gélidas a la par que hímnicas. En mi opinión, tal vez hubiese desechado los instantes de clean vocals, mas desde luego ni desentonan ni le restan intensidad a su propuesta. La producción, como era de suponer, es cruda y sucia en su justa medida, adjuntando un artwork francamente penoso.

Furibundos y dramáticos son los riffs creados por Noctis. Los hallamos fluidos, a doble armonía y a una cuerda.

Desafiantes e inhumanos son los shrieks de Harslingoth. Cómo ya os decía antes, a su vez se atreve con voces limpias puntuales.

Buen equilibrio entre up y mid tempos. Asimismo, preparaos para las ráfagas de blast beats que aparecen a lo largo de la maqueta.

Destacaría la anteriormente nombrada ‘Nous ne descenderons plus la rivière’, ya que os enseñará sin problemas la personal forma de crear música extrema de estos tíos.

Buena acometida. Ahora, a ver si no demoran demasiado en componer su primer L.P.

Nota: 7
Autor: Chus

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