Crítica: Mule Skinner – Airstrike (2018)


Hubo un tiempo en el que tenía un hogar, familia y amigos. Desde que comenzó la guerra todo cambió. Mi vida, la vida de todos había sido destruida para siempre. Las noches se me han hecho eternas. Se podría decir que dormía con un ojo abierto. Si no hubiese sido así, posiblemente habría muerto en uno de los bombardeos. Es curioso. Mi oído, a raíz de todo esto se ha vuelto mucho más fino. Después de dos días sin comer y vagar asustado bajo el protector manto de la noche, encontré un bunker vacío con algo de alimentos en su interior. No me explico como nadie lo ha descubierto antes. A pesar de estar relativamente seguro no consigo caer en brazos de Morfeo. Pero en una situación así ¿quién podría? Ahora no me preocupan tanto las balas sino los víveres. Ojalá pudiese montarme en uno de esos aviones. Haría que esos bastardos pagasen con creces el sufrimiento que están causando…
Bienvenidos al universo de Mule Skinner.

A pesar de llevar en activo desde 1987, el combo de Grind Death Mule Skinner publicó vía F.O.A.D. Records su segundo L.P “Airstrike” el 25 de julio de 2018.

Su line up es: Tony Salisbury (bajo), Todd Capiton (batería), Michael Howes (guitarra), Ryan Ashmore (voz).

Tremendo derechazo a la boca del estómago el que propinan los americanos. Es cierto que son poco prolificos y que han tardado 22 años en crear una nueva obra, mas os garantizo que ha valido la pena tantísima espera. Durante los 13 cortes que conforman el asalto, os toparéis con una maravillosa ración de violencia sónica carente de absurdeces e innecesarias intros. De hecho, es todo un manual para cualquiera que desee crear este estilo de música. Personalmente, y sobre todo en el primer corte ‘Suicide Vest’, me han recordado a los maestros Terrorizer. Yo creo que con este apunte está todo dicho ¿no creéis? La producción, orgánica y destructora os partirá en dos, mientras que su artwork, simple pero efectivo conseguirá captar vuestra atención.

Como si os metiesen en una trituradora de carne. Así os harán sentir los riffs creados por Michael. Los hallamos fluidos, adictivos, de claro carácter Old School Hardcore y grandilocuentes. Olvidaos de dobles armonías y solos.

Los registros vocales no aportan sorpresa alguna. Lo que si resultan es terriblemente efectivos. Por lo que a mí respecta, el tono usado por Ryan es simplemente perfecto.

Poca broma con la percusión. Os va a caer un buen chaparrón de “golpes relámpago” y up tempos camaradas.

Recalcaría ‘Firing Squads’. ¿Por qué?, ponedla y lo sabréis.

Haceros un favor y dadle al play a este álbum.

Nota: 8
Autor: Chus

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