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Sep 13

Crítica: Master – Vindictive Miscreant (2018)

BrokenTomb


Construida a base de trozos de cuerpos y ensamblada con tecnología, la enorme fortaleza se erguía orgullosa en el cielo de Quorth. La peculiaridad del bastión era que estaba vivo. Podía percibir cualquier acercamiento biológico, sabiendo desde el primer momento si era peligroso o no. Si ésta consideraba hostil al ser, de inmediato tomaba represalias. Su estructura cambiaba y expulsaba millones de muertos vivientes que atacaban sin compasión al enemigo. Para su levantamiento, se usó a los nativos de ese mundo. Los quorthianos eran pacíficos. Su civilización se basó desde un primer momento en el conocimiento y la paz. Prácticamente no tenían armamento, con lo que la masacre fue rápida. Los pocos supervivientes, con el paso del tiempo sufrieron cambios morfológicos. La piel se les tornó putrefacta. Perdieron las extremidades inferiores, dando paso a una larga cola. La variación de la atmosfera a manos de la raza que los conquistó fue el motivo de ello. Ahora, cargados de odio, tan solo podían arrastrarse por un mundo que una vez fue suyo, procurando no ser cazados. Tal vez, algún día consigan recuperar lo que una vez fue su planeta….
Bienvenidos al universo de Master.

Hermanos, creo que con este combo sobran las presentaciones. Formados originalmente en Estados Unidos en 1983 – actualmente afincados en la Republica Checa-, Master fue una de las primeras bandas en ejecutar Death Metal. Leer u oír su nombre infunde admiración y respeto a todos los amantes del género. Pues bien, para nuestro gozo, Transcending Obscurity Records lanzará el próximo 28 de noviembre de 2018 su catorceavo L.P “Vindictive Miscreant”.

Su line up es: Paul Speckmann (bajo y voz), Zdeněk Pradlovský (batería), Alex “93” Nejezchleba (guitarra).

Compañeros, quien piense a estas alturas que el power trio va a decepcionar, es que no tiene dos dedos de frente. Su nueva obra vuelve a patear traseros con su peculiar manera de crear “Metal Muerto” mezclado con ciertas dosis de Crust. Las tonadas son directas, sólidas y sencillas, incluyendo los giros justos. Por cierto, ¿es cosa mía o los solos tienen un deje rockanrolero? Vale, de seguro más de uno estará pensando “ojalá volviesen a la forma de componer de “On the Seventh Day God Created… Master”. No son tan fieros”. Mi respuesta hacia algo así sería: “Cierto, pero, ¿acaso no nos dejan las vértebras lesionadas de hacer headbanging igual?” El grupo está en muy buena forma, y que mejor muestra de lo que digo que el redondo que hoy ocupa estas esquelas.

En lo que a producción respecta, el sonido es cristalino y siniestro, añadiendo un artwork impactante, muy de película de terror y ciencia ficción.

Las guitarras emanan una maldad que os calará hasta la médula. Los riffs los hallamos a una cuerda, fluidos y contundentes. De forma anecdótica, adjuntan alguna doble armonía. Ah, como decía un poco más arriba, los punteos huelen un poco a Rock, obviamente sin perder de vista la violencia característica del estilo en sí.

Por su lado, el señor Speckmann enseña un bajo con poderío, junto con dos tipos de growls: el predominante gutural rasgado y otro mucho más profundo y cavernoso.

Los parches son aporreados casi siempre a up tempo de pulso lento. No esperéis blast beats.

Mis cortes favoritos han sido “The Inner Strength of the Demon” y “Engulfed in Paranoia”. ¡Adictivos a más no poder!

Con redondos así, está claro que tenemos agrupación para largo. ¡Larga vida a Master!

Nota: 8
Autor: Chus

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