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Sep 14

Crítica: Inferi – Revenant (2018)

BrokenTomb


Rasthor, el gigantesco demonio, había conseguido liberarse de las cadenas mágicas que lo aprisionaban. Tan solo un hombre, entrenado por el consejo de ancianos, podía hacerle frente: Mankel. Éste fue elegido al nacer para ser el protector y el portador de la espada sagrada. Ahora, después de una dura batalla con el ejercito oscuro, se encontraba frente a él. Estaba abrumado ante tanto poder. Jamás se había enfrentado a algo así. Su corazón latía tan rápido, que pensaba que antes de intentar asestar un golpe moriría de un paro cardíaco. Alzó su arma e invocó a los espíritus de sus antepasados. Las ánimas aparecieron de inmediato. Era el combate definitivo. Si no conseguía salir victorioso, sería el fin de su planeta. Corrió hacia la personificación del mal protegido por su peculiar batallón. Dio un tremendo salto y se encaramó en el hombro de la malévola criatura clavándole el acero en el cuello. Corrió en círculos rebanándole por completo el grueso cuello. Un río de una sangre tan negra como el más profundo de los pozos emanó del esperpento, mientras que con sus enormes manos intentaba atrapar al héroe. El intrépido campeón aligeraba cada vez más, girando a una velocidad sobre humana alrededor del pescuezo del Maligno hasta que consiguió decapitarlo. El cuerpo del ser infernal calló de rodillas, para finalmente terminar desplomándose en el suelo. Todo había sido más fácil de lo que en un primer momento parecía. Unos segundos después, una especie de niebla grisácea salió de sus restos introduciéndose por las fosas nasales y la boca del paladín, escondiéndose en el más recóndito recoveco de su esencia. ¡Se había dejado matar para poseerlo!
Bienvenidos al universo de Inferi.

Amantes del Technical Melodic Death Metal, Inferi volvieron a la carga el 21 de abril de 2018 con su tercer L.P “Revenant”. El disco salió de la mano de The Artisan Era.

El line up es: Malcolm Pugh (guitarra), Mike Low (guitarra), Spencer Moore (batería), Andrew Kim (bajo), Steve Boiser (voz).

Cuando leo la etiqueta Melodic Death Metal me echo a temblar. Uno nunca sabe si la banda en cuestión sigue los auténticos parámetros del género, o si por el contrario son un saco de azúcar y medios tempos insoportables. En el caso del disco que hoy ocupa estas líneas, gracias a Odín todo está más que en su sitio. Los americanos han parido una OBRA MAESTRA, siendo tan iracunda como rimbombante. El uso de los teclados y orquestaciones está realmente bien conseguido, y si hablamos de las seis cuerdas, la única palabra que me viene a la cabeza es: perfectas. Personalmente, me han recordado a unos The Black Dahlia Murder más intrincados y bombásticos. Aquí todo está en su sitio, desde un sonido impoluto a un artwork épico y llamativo. En resumidas cuentas, cuando se sabe cómo se tienen que hacer las cosas y sobra el talento nada puede salir mal.

Mientras escribo esto, os puedo asegurar que no se me va la emoción del cuerpo. Las guitarras, armoniosas a la par que virulentas os dejarán completamente noqueados. Los riffs los hallamos veloces, a una cuerda y a doble armonía. Mención aparte merece la lead guitar. Precisión de la buena tienen las manos de Malcolm y Mike.

Disfrutaremos de un doble registro vocal. Los predominantes guturales agudos rasgados les dan la mano a unas pinceladas de growls cavernosos.

Las bass line harán que os echéis las manos a la cabeza en más de una ocasión. Ahí lo dejo.

En lo que a batería respecta, el adjetivo que mejor se le asemeja es “dinamismo”. Vaya tela camaradas. Los giros son apabullantes y los cambios rasantes de velocidad os romperán todos y cada uno de vuestros huesos.

Destacaría “Through the Depths”, por ser el corte más directo de todos.

Poco más puedo decir. Compradlo, necesitáis tener este plástico en vuestra colección.

Nota: 10
Autor: Chus

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