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Jul 18

Crítica: Sahon – Chanting for the Fallen (2018)

BrokenTomb


Es curioso, ¿hasta qué punto puede ser cruel el ser humano? Vale, es cierto que yo solo me he metido en el embrollo. Aunque, ¿de verdad era necesario todo esto? Si me hubiesen dejado un poco de tiempo, podría haber llegado a pagar la deuda, pero ya me será imposible hacerlo. El precio que hay que pagar cuando se negocia con la mafia y no se cumple no es otro que la muerte. Hace un día me sacaron a golpes de casa. Me metieron en un furgón y me llevaron a un almacén vacío. Recibí más golpes que Rocky Balboa en todas sus películas. Obviamente, ante tanto puñetazo perdí el conocimiento. Cuando volví en mí, los tipos estaban muertos de la risa. Resultaba que mientras que mi cabeza estaba en el reino de los sueños, decidieron inyectarme varios tipos de droga. Su efecto era genial. Estaba completamente lucido, pero no podía moverme. Volvieron a cargar conmigo, me llevaron al bosque y me tiraron allí. El asunto está bastante negro, el efecto dura demasiado, con lo que es muy posible que sea devorado por los lobos…..
Bienvenidos al universo de Sahon.

En 1999, el combo de Thrash Metal Sahon comenzó sus actividades. Desde entonces, han publicado seis discos de estudio y un E.P. En estas esquelas, nos encargaremos de ofreceros la reseña de su último Larga Duración “Chanting for the Fallen”, lanzado el 15 de julio de 2018 vía Transcending Obscurity Asia / Trascending Obscurity Records.

El line up es: Yong-ho (bajo y voz), Chang-myung (guitarra), Kyung hong (batería).

Hermanos, una vez más me encuentro con el que para mí es el estilo maldito. Le temo más a este género que a la peste. Pero mejor me dejo de protestas y pasemos a la reseña. Tengo que reconocer que el power trio de Seúl tiene algo especial. A pesar de la clara influencia de Slayer, – a veces demasiado obvio- el grupo destila una ferocidad poco usual desde que eclosionó el revival a primeros del 2000. No contentos con ello, os podréis topar con elementos atípicos dentro del “Metal Apaleador”, como “hachas” a una cuerda o unos parches que en ciertos momentos rozan el blast beats. Gracias a esas pinceladas, no solo se salen de la quema, sino que a su vez pasan la prueba con nota.

La producción es orgánica y potente, añadiendo una de las portadas más horrendas que he podido ver en mi vida. Menos mal que la música, que es lo que interesa no está mal.

Los riffs salen disparados a la velocidad de la luz de la guitarra de Chang-myung. Los hallamos fluidos, rapidísimos, punzantes y con pinceladas puntuales de doble armonía. Cuidado con los disonantes y asesinos solos.

En cuanto a las voces, son iracunda, graves y a veces chillonas. Menos mal, estoy bastante harto de los predominantes tonos altos y los coros hardcore que la nueva hornada suele usar, abusar y mostrar en sus trabajos.

Respecto a la batería, hay que darle el merecido mérito a Kyung. Este hombre puede llegar a ser bastante dinámico. Si os preguntáis que predomina en el asalto, si la potencia o la rapidez, la respuesta es lo segundo.

Personalmente destacaría “Faith of Savagery” y “At the Edge of Cliff” porque son los cortes más frescos de todo el embiste.

Amigos, poco más puedo decir. Si sois novatos alucinaréis. Pero si por el contrario sois veteranos, os garantizo que no os aburriréis con lo aquí expuesto.

Nota: 7
Autor: Chus

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