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Sep 11

Crítica: Immorgon – And Thus We Raid (2015)

BrokenTomb


La sangre corría por su frente. El líquido escarlata hacia que su visión no fuese completamente clara. A su alrededor solo había muerte. No podía parar a pensar en lo que estaba pasando. Sabía que si lo hacía tan solo un segundo era hombre muerto. Esto no le importaba demasiado. Era consciente de que si perecía iría a reunirse con los dioses en el Valhala. Sin embargo, tenía esperanzas de sobrevivir a todo aquello. Deseaba con todas sus fuerzas volver a la aldea con su mujer para volver a abrazar a su mujer. Ella estaba embarazada del que esperaba que fuera su primer hijo varón.
De repente, un nuevo batallón de ingleses apareció por el horizonte. Nada más irrumpieron en el campo de batalla hicieron cambiar las tornas. Fue entonces cuando el rubio guerrero supo que jamás vería crecer a su hijo. Los estaban masacrando.
De la nada, un soldado a caballo se acercó a él, asestándole un mortal golpe en la cabeza. Calló al embarrado suelo de inmediato. En su última exhalación, pudo ver claramente al amor de su vida sonriéndole, mientras le decía “ve a reunirte con Odín amor mío”
Bienvenidos al universo de Immorgon.

Barcelona vio nacer en 2012 al combo de Melodic Viking Death Metal Immorgon. Dos años más tarde publicaron su E.P debut “The Everchosen”. Finalmente, el 27 de noviembre de 2015 salió su primer L.P “And Thus We Raid”, el cual es el protagonista de esta crítica.

El line up es el siguiente: Charlie Trinkhorn (guitarra y voz), Axel Jordana (guitarra y voces), Steavy Gamester (batería. También componente de Vad), Joan de Ros (bajo. A su vez miembro de Vad).

Antes de empezar, tengo que comentar que este género jamás ha sido santo de mi devoción. Dicho esto, vayamos a lo que realmente nos interesa, que no es otra cosa que la reseña. En su día, y para otro medio, tuve la oportunidad de hacer la review de su anterior Extended Play. Ahí me encontré con lo que en realidad era una maqueta. Su sonido era nefasto e incluso había instantes de fallos de tempo. A pesar de ello, el conjunto tenía algo especial. El talento estaba ahí, simplemente había que pulir fallos. Y efectivamente así ha sido. La agrupación ha dado un paso de gigante en todos los aspectos, haciendo desaparecer de un plumazo todos sus antiguos defectos. El disco es tan poderoso como armonioso. La estructuración y composición rebosa dinamismo y buen hacer, con unos parches al fin precisos.
La producción es correcta, pero aún se podría mejorar. Asimismo, adjuntan un artwork evocador.

Los riffs son melódicos, pero en ningún momento empalagosos. El escaparate de los susodichos es realmente adictivo. Los hallamos a doble armonía, pesados, fluidos y a una cuerda. Todo ello lo adornan en ocasiones con efectivos solos.

En lo que a voces respecta, los predominantes growls conviven con unos -en la mayoría de los casos- innecesarios tonos limpios. Espero que para próximos CD’s decidan prescindir de este recurso.

La batería ofrece una muy buena cantidad de cambios de dirección. Los mid tempos de pulso rápido dominan este reino sin dejar de lado completamente la velocidad.

Personalmente destacaría “Tempest” y “The Crows Have Come” por los siguientes motivos:

“Tempest” abre esta acometida, siendo el mejor ejemplo con lo que localizaremos globalmente en este plástico. Sus guitarras se os quedarán a fuego grabadas en vuestro cerebro.

Atentos al giro final de “The Crows Have Come”. No os digo más, simplemente escuchadla.

La sangre corría por su frente. El líquido escarlata hacia que su visión no fuese completamente clara. A su alrededor solo había muerte. No podía parar a pensar en lo que estaba pasando. Sabía que si lo hacía tan solo un segundo era hombre muerto. Esto no le importaba demasiado. Era consciente de que si perecía iría a reunirse con los dioses en el Valhala. Sin embargo, tenía esperanzas de sobrevivir a todo aquello. Deseaba con todas sus fuerzas volver a la aldea con su mujer para volver a abrazar a su mujer. Ella estaba embarazada del que esperaba que fuera su primer hijo varón.
De repente, un nuevo batallón de ingleses apareció por el horizonte. Nada más irrumpieron en el campo de batalla hicieron cambiar las tornas. Fue entonces cuando el rubio guerrero supo que jamás vería crecer a su hijo. Los estaban masacrando.
De la nada, un soldado a caballo se acercó a él, asestándole un mortal golpe en la cabeza. Calló al embarrado suelo de inmediato. En su última exhalación, pudo ver claramente al amor de su vida sonriéndole, mientras le decía “ve a reunirte con Odín amor mío”
Bienvenidos al universo de Immorgon.

Barcelona vio nacer en 2012 al combo de Melodic Viking Death Metal Immorgon. Dos años más tarde publicaron su E.P debut “The Everchosen”. Finalmente, el 27 de noviembre de 2015 salió su primer L.P “And Thus We Raid”, el cual es el protagonista de esta crítica.

El line up es el siguiente: Charlie Trinkhorn (guitarra y voz), Axel Jordana (guitarra y voces), Steavy Gamester (batería. También componente de Vad), Joan de Ros (bajo. A su vez miembro de Vad).

Antes de empezar, tengo que comentar que este género jamás ha sido santo de mi devoción. Dicho esto, vayamos a lo que realmente nos interesa, que no es otra cosa que la reseña. En su día, y para otro medio, tuve la oportunidad de hacer la review de su anterior Extended Play. Ahí me encontré con lo que en realidad era una maqueta. Su sonido era nefasto e incluso había instantes de fallos de tempo. A pesar de ello, el conjunto tenía algo especial. El talento estaba ahí, simplemente había que pulir fallos. Y efectivamente así ha sido. La agrupación ha dado un paso de gigante en todos los aspectos, haciendo desaparecer de un plumazo todos sus antiguos defectos. El disco es tan poderoso como armonioso. La estructuración y composición rebosa dinamismo y buen hacer, con unos parches al fin precisos.
La producción es correcta, pero aún se podría mejorar. Asimismo, adjuntan un artwork evocador.

Los riffs son melódicos, pero en ningún momento empalagosos. El escaparate de los susodichos es realmente adictivo. Los hallamos a doble armonía, pesados, fluidos y a una cuerda. Todo ello lo adornan en ocasiones con efectivos solos.

En lo que a voces respecta, los predominantes growls conviven con unos -en la mayoría de los casos- innecesarios tonos limpios. Espero que para próximos C.Ds decidan prescindir de este recurso.

La batería ofrece una muy buena cantidad de cambios de dirección. Los mid tempos de pulso rápido dominan este reino sin dejar de lado completamente la velocidad.

Personalmente destacaría “Tempest” y “The Crows Have Come” por los siguientes motivos:

“Tempest” abre esta acometida, siendo el mejor ejemplo con lo que localizaremos globalmente en este plástico. Sus guitarras se os quedarán a fuego grabadas en vuestro cerebro.

Atentos al giro final de “The Crows Have Come”. No os digo más, simplemente escuchadla.

Esta agrupación está en el camino correcto. Podéis creerme, estos chicos no son una promesa, son toda una realidad. Bien por ellos. Si me han convencido sobradamente a mí que no me gusta este género, a los metalheads que disfruten con este tipo de música se van a quedar maravillados.

Esta agrupación está en el camino correcto. Podéis creerme, estos chicos no son una promesa, son toda una realidad. Bien por ellos. Si me han convencido sobradamente a mí que no me gusta este género, a los metalheads que disfruten con este tipo de música se van a quedar maravillados.

Nota: 8

Autor: CHUS

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