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Jun 17

Crítica: Ashbringer – Yūgen (2016)

BrokenTomb


Su única vía de escape era la pintura. Desde pequeño, solo disfrutaba plasmando sus sentimientos en forma de sombríos paisajes en lienzos. Su existencia, desprovista de sentido se le hacía cada vez más insoportable. ¿Qué razón tenía para seguir respirando?, ninguna. De alguna manera deseaba despedirse. Pensó que lo mejor para ello era un último cuadro. Decidió seguir vivo el tiempo que tardase en acabar su obra póstuma. Durante ese tiempo no demostró ningún cambio en su carácter, evitando de esta forma levantar sospechas de sus intenciones. Aunque por otro lado, tenía la certeza de que no había muchas personas que cuando se fuese lo echasen de menos. Este echo hizo su tarea más fácil, aunque nada ni nadie podría hacer que cambiase de opinión. En solo un mes acabó el tapiz. En él se podía ver un árbol en un campo nevado. A su alrededor lo rodeaba un paraje calcinado. Al finiquitar abrió la ventana. Miró hacia abajo. Vivía en un noveno piso, así que no había posibilidades de salir airoso. Una pesada y amarga lágrima calló por su rostro mientras que subía a la cornisa. Cerró los ojos y se dejó caer. La angustia acabaría en unos segundos.
Bienvenidos al universo de Ashbringer.

Ashbringer es un combo de Atmospheric Black Metal procedentes de Estados Unidos. Comenzaron su periplo musical en 2014. Un año más tarde apareció su sencillo “The Bitter Taste of Life’s Only Certainty”, sirviendo para mostrarles al mundo su personal forma de crear música. En 2015 lanzaron su primer L.P “Vacant”. Finalmente Avantgarde Music lanzó al mercado el 3 de junio de 2016 su hasta la fecha último redondo. Bautizado con el nombre de “Yūgen” es el protagonista de esta crítica.

El line up es el siguiente: Nick Stanger (guitarra y voz. A su vez miembro de Departure Experiments, No Heroes, ex-Astral Blood, ex-The Broken Are Crowned), Nathan Wallestad (bajo. Ex-Astral Blood, ex-Skyhaven), Ian Sutherland (batería. También componente de Cool Pollution, Shirazad), Cormac Piper (teclado).

Bueno, sin más demora vayamos al fin a lo que es la review en sí. Este disco es grandilocuente y cautivador a partes iguales. Las composiciones están estructuradas a base de una infinidad de capas de notas. Desde el primer momento, el conjunto pone de manifiesto su grandiosa capacidad para crear enormes melodías, que sí bien en ocasiones pueden parecer demasiado dulzonas son sin duda superlativas. Por otro lado, la sensación generalizada es la de que cada track necesita al siguiente, ofreciendo de esta manera un plástico compacto a más no poder.
Es muy posible que los puristas de este género nada más le den al play les salga sarpullidos y pongan cara de asco, pero para cualquiera que desee oír algo diferente le resultará una maravilla.
La producción tiene el punto perfecto de crudeza, adjuntando un artwork que le viene como anillo al dedo para lo que aquí se muestra.

Los riffs son dramáticos e iracundos. Los hallamos fluidos, a doble armonía, carentes de distorsión y en acústico. Todo ello lo aderezan con melancolicos solos.

Las voces se basan en shrieks, y pinceladas anecdóticas de clean vocals. Por cierto, atención al tema que da nombre a este redondo y al uso de registros femeninos en la susodicha tonada.

La batería, a pesar de tender al mid tempo no deja completamente de lado lo más letales blast beats y los up tempos.

Personalmente destacaría “Oceans Apart” y “Yūgen” por las siguientes razones:

“Oceans Apart” os dejará con la boca abierta gracias a sus armoniosas seis cuerdas y su potencia. Preparaos para alucinar camaradas.

La progresión y desarrollo de “Yūgen” solo se puede describir con una palabra: épica. No os digo más, debéis escucharla.

Si buscáis solo violencia no será de vuestro agrado este Long Play. Pero si por el contrario deseáis frescura ya tardáis en haceros con una copia de este C.D.

Nota: 9
Autor: CHUS

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